Fragmento del capítulo II –parte 2
"Que
trata de la notable pendencia que Sancho Panza tuvo con la sobrina y ama de don
Quijote, con otros sujetos graciosos"
Los gritos en el patio se deben a la llegada de Sancho
Panza, quien insiste en ver a don Quijote y dice que le prometió una isla que
aún no ha recibido, pero la sobrina y ama le bloquean el paso.
Don Quijote escucha sus gritos y hace que lo dejen
entrar. El cura y el barbero se despiden de don Quijote preocupados de que
salga otra vez en otra aventura y el barbero le dice al cura: "pero no me
maravillo tanto de la locura del caballero como de la simplicidad del escudero,
que tan creído tiene aquello de la ínsula, que creo que no se lo sacarán del
casco cuantos desengaños puede imaginarse".
Cuando don Quijote y Sancho se quedan solos, el caballero
le dice que le apena mucho que Sancho diga que él lo sacó de su casa porque en
realidad salieron juntos y sufrieron juntos: "si a ti te mantearon una
vez, a mí me han molido ciento, y esto es lo que te llevo de ventaja".
Y luego le explica que como es su criado, el mal que le
toca a él, le tocará a Sancho también.
Don Quijote cambia de tema y le pregunta a Sancho qué
están diciendo el vulgo, los hidalgos y los caballeros de él. Sancho le
responde que el vulgo piensa que está loco; los hidalgos lo critican por usar
el título don (que en esa época no correspondía a la clase de hidalgos por ser
una clase inferior a los caballeros); por no tener mucha tierra y por vestirse
de trapos; y los caballeros no quieren que los hidalgos se opongan a ellos.
Don quijote le responde: "donde quiera que está la
virtud en eminente grado, es perseguida. Pocos o ninguno de los famosos varones
que pasaron dejó de ser calumniado de la malicia". Y enseguida se compara
con Julio César, Alejandro Magno, Hércules y Amadís de Gaula.
Sancho le cuenta a don Quijote que anoche llegó al pueblo
el bachiller Sansón Carrasco de Salamanca, donde estaba estudiando, y que
estaba leyendo El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, libro que relata
sus historias, por lo que Sancho se pregunta cómo el autor las puede saber. Don
Quijote le responde que seguramente debe de ser un sabio encantador, pero el
escudero le asegura que no, ya que Sansón Carrasco le dijo que el autor se
llama Cide Hamete Berenjena (Sancho se confunde, ya que el apellido es
Benengeli). Sancho sugiere traer a Sansón para que lo conozca y a don Quijote
le agrada mucho la idea.
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